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miércoles, 2 de mayo de 2012

La vida es pura magia. Siempre quedará algo por vivir, por descubrir y por experimentar. Siempre quedará algo que nos llegue, nos mueva por dentro, nos motive, nos guste, nos haga sentir felices o al menos, contentos.    Pero el día a día esconde escenas, objetos, incluso personas que nos cortan de cuajo la energía vital. He aquí, para quien le pueda interesar, una lista de todo lo que mueve mis ganas de darme cabezazos contra la pared de puro deprimente que me resulta:

- Las tiendas de pesca
- Los andenes de metro un domingo cualquiera
- Los barrios-dormitorio
- Los aeropuertos de ciudades pequeñas
- El pez solitario de cualquier pecera sin decorar
- El sonido de los relojes-cuco de las casas de los abuelos
- Las cafeterías de estaciones de autobús
- Las mercerías de barrio
- Los zapatos que venden en las tiendas de farmacia
- Los empleados de las reprografías
- Las plantillas de los zapatos
- Los carteles de los bares de carretera
- Los anuncios de los videntes (especialmente los de televisión)
- Las acelgas sin rehogar
- La gente de los anuncios de seguros
- Las figuritas de cristal
- Las grandes ciudades un domingo al mediodía
- La ropa interior color carne
- La sacarina
- El pegamento de las dentaduras postizas que anuncian en televisión
- El color de las paredes de gran parte de edificios públicos
- El hormigón
- Los ponis
- Las camisas en tonos pasteles
- Las pelusas de polvo
- Los cuadros de los carritos de compra

De seguro me olvido de unas cuantas, pero ya estoy demasiado deprimida como para seguir...







2 comentarios:

  1. tus observaciones deprimentes me han provocado carcajadas... excelente ;)

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  2. Puedes completar la lista con las tuyas, seguro que nos reimos más!

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