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jueves, 19 de diciembre de 2013

Crónica de la luna en Navidad

La luna, asomada en su atalaya solitaria, contempla cómo quieren eclipsar su brillo los de abajo. Ella, que ha sido testigo de incontables noches, musa e inspiración de muchos,  hoy dolida se siente olvidada. Su orgullo se resiente ante la indiferencia a la que está sometida. Todas esas lunas de imitación, patéticas, baratas, en cada esquina, en cada calle. Llora sin que nadie la escuche. Vieja gloria en decadencia. Quisiera mostrar su cara oculta, más gélida y hostil, pero está condenada a brillar por siempre.





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