14-10-11
Mi nivel de vagancia ha tocado
límites insospechados. Aquí la vagancia se pega a la piel más que el calor. Mi
habitación parece una cuadra, en el frigorífico solo hay latas medio llenas de
cerveza y refresco de manzana, y medio tomate reseco y salsa de soja. Las
toallas mojadas se amontonan por el cuarto. Tendríais que ver la libreta en la
que apunto las “cosas de clase”. La ropa cubre parte de la habitación y se
respira un olor entre humedad y pollo frito, pero ¿Sabéis que? Que no me
importa nada!! Que soy feliz. Es salir a la calle y…bum…felicidad. Es comerme
un taco y…bum…felicidad. Es beberme una cerveza y bum….felicidad. Subirme a un
camión y jajajaja. Caerme por la calle y jajajajaja. Subir una cuesta a 30
grados y jajajajaja. Me cuentan chistes peores que esperaaaaayonuncahesidopera y
jajajajaja. Lo que no entiendo es lo que estoy haciendo exactamente aquí. ¿De verdad
soy representante de la Autónoma de Madrid? Jajajajajaja.
(suspiro) -sonrisa- (suspiro)
Me gusta mucho. Si es que nos complicamos demasiado en la búsqueda de la felicidad. Y está en las cosas más sencillas (parezco una campaña de Evax, pero es así.)
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Es tan sencillo como hacer lo que una quiere hacer en cada momento. Por eso hay que intentar que las obligaciones que inevitablemente tendremos en la vida se ajusten lo más posible a lo que nos guste/queramos hacer. (Tu un anuncio de Evax, yo un libro de autoayuda)
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