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jueves, 26 de abril de 2012

Paco

Hoy me he caído (violentamente) de mi nube. Ha sido concretamente en el X Festival de Cine y Derechos Humanos que se celebra en San Sebastián, con la proyección del film que narra el infierno en el que ha estado metido de lleno Paco Larrañaga durante estos últimos 14 años. La historia de Paco, para quienes no la conozcais, es espeluznante. Es una muestra más (de las tantas que hay, pero ésta es muy contundente) de que esta especie (la nuestra) se AHOGA en su propia mierda.

Paco (de nacionalidad española, padre vasco y madre filipina, habitante de las Islas Filipinas) es victima de un sistema judicial lamentable y DESCARADAMENTE corrupto,  declarado culpable por un crimen que es imposible que cometiera. La policía falsea pruebas, lleva a cabo montajes para inculpar a quien le da a gana (Paco -que ni siquiera está en la ciudad dónde se cometió el crimen el día del crimen, con más de 20 testigos que lo corroboran- y seis más igual de inocentes que él), los jueces se pasan las leyes y los derechos humanos por el forro, la familia de las supuestas víctimas del crímen (dos chicas violadas y asesinadas),relacionada -¿manejada?- por un narcotraficante, alienta y manipula a la prensa  para que difame y malinforme, y todo bajo la protección de un presidente al que más adelante quitarían del poder por corrupto. Vamos, que todo canta a mierda que " da gusto". El resultado: doble cadena perpetua para Paco, condena que más adelante se vuelve pena de muerte. La lucha de su familia y amigos (y por supuesto la suya propia) es tremenda, pero al final consiguen que sea trasladado a España, dónde es considerado inocente por todo Cristo pero sigue cumpliendo condena-hecho que aún se sigue intentando cambiar-.

El documental se llama Ríndete mañana o Give up tomorrow en inglés (2011, San Sebastian) se proyectará en los cines y lo recomiendo ENCARECID(ÍSIM)AMENTE, es de los que te hacen apretar puños y dientes. Como reza su cartel, ante la injusticia, nadie está a salvo. 






Pero encarecidamente, eh?

domingo, 1 de abril de 2012

Seamos niños


En la mente de un niño todo entra tal cual es. Pasamos los primeros años de nuestras vidas percibiendo “la realidad” con una claridad absoluta. Los estímulos externos que recoge nuestro cerebro conservan toda su pureza y por eso respondemos con una honestidad brutal. Llegan limpios. Sin el significado que el mundo adulto les otorga.

Me agobia el hecho de que a medida que avanzamos en la vida, todo se vuelve, por norma general, más complicado. Cuando eres niño, te toca entender el mundo que te rodea. Ves, sientes, tocas, miras, escuchas y aprendes. Cuando vas creciendo y te conviertes en adulto, te toca entender el mundo adulto, que es una versión procesada del mundo que experimentas cuando eres niño. Dejas de percibir las cosas como en lo que en su esencia son, porque quedan sepultadas por capas y capas de connotaciones, significados, tabúes y demás aspectos propios del mundo de los adultos que nos eran desconocidos cuando éramos niños. Y por eso para muchos adultos, la vida deja de ser un juego y se torna algo mucho más agotador. Aprendes poco a poco a guardar apariencias. Guardar las apariencias tiene un peso muy importante en el mundo de los adultos, y para que el mundo moral de los adultos funcione sin contratiempos, a todos nos dicen que es necesario aprender qué decir, cuándo decirlo, cuándo frenar las emociones, qué es mejor ver, sentir o tocar y qué es peor, cuándo te debes avergonzar y cuándo no. Es una tarea agotadora.

Envidio la simpleza y transparencia de la vida de los niños, una transparencia que a todos nos quitan tarde o temprano y a la cual es prácticamente imposible volver.